AGUSTÍN BEJARANO APOYOS


Blog dedicado al artífice cubano Agustín Bejarano y a todos los amigos que creen en su inocencia y en la falsedad de los cargos de que se le acusan. Si eres uno de ellos y aún no hiciste pública tu voz individual envíame tu mensaje de apoyo que con gusto le haré llegar y además publicaré aquí. Contáctame a soy@oriselgaspar.net




Artistas e intelectuales de prestigio firman carta de apoyo al pintor cubano Agustín Bejarano.

Escrito por Orisel Gaspar.
Julio 8 de 2011.
Editado Agosto 3 de 2011.
 

Recientemente he promovido en mi blog una carta de apoyo a mi querido hermano de la vida y el arte Agustín Bejarano, la misma lleva adjunta un llamado a adherirse de Ramiro Guerra (Cuba 1922), bailarín, coreógrafo, profesor, escritor, crítico, investigador, e historiador y Premio Nacional de Danza, residente en la isla y ha sido firmada por relevantes y prestigiosas personalidades de distintas ramas del arte de Cuba y el mundo, profesionales varios, periodistas, conocidos, amigos y admiradores de la obra y la calidad humana del artífice cubano Agustín Bejarano para quienes los cargos de supuesto abuso sexual que pesan sobre el artista son de dudosa y nula credibilidad. Agustín Bejarano se presentará el 19 de septiembre en el tribunal del condado de Miami Dade quien fijará la fecha de inicio del juicio. Su abogado Melvin Black está inmerso en la preparatoria de la defensa, acopiando información y pruebas que demuestren la inocencia de su defendido.

La cartas tienen el objetivo de arropar y poner en el lugar que le corresponde la dignidad y el honor de nuestro querido artista y gran ser humano que es Agustín Bejarano, ninguno de sus firmantes acepta la cadena de monstruosidades que se pretenden verter sobre su persona. Nuestras sencillas pero seguras palabras cuentan con el apoyo desde España de la Agencia del Cortometraje Español (ace), el Periodista y crítico de cine Sergio Berrocal, la doctora en Bellas Artes María Elena Soto, el artista de la plástica Juan Guillermo Garcés Sigas uno de los creadores contemporáneos más importantes en el ámbito del dibujo y la pintura en Iberoamérica y el Mundo, la reconocida actriz gallega Fely Manzano Conde, el actor Martín Mujica, el premiado Director y guionista Iván Ruiz Flores, la agente literario Alicia Rosell, promotora cultural, periodista independiente y directora editorial de Alicia Rosell Servicios Editoriales, la Presidenta de la Asociación Cultural Yemayá y promotora cultural Pilar Zumel, la Artista multidisciplinar Elisa Merino C., el Fotógrafo Andrés Marín, Gabriel Navarrete, Presidente de la ONG española Cultura y Cooperación Internacional, el Pintor, escultor, dibujante y serígrafo Nelson Villalobos, uno de los artistas más destacados de la llamada generación de los ochenta o diáspora cubana, el escritor y repentista Alexis Díaz Pimienta, y el trabajador de la construcción Doney Ramirez, entre otros.

Desde Cuba nombres relevantes de la cultura se aprecian firmando las misivas, Enrique Pineda Barnet (Cuba 1933) Cineasta y guionista, Premio Goya 1990 por La Bella del Alhambra y Premio Nacional de Cine 2006. Destacan además las firmas de Moraima Clavijo Colom Licenciada en Historia del Arte y Directora del Museo Nacional de Bellas Artes, el periodista y crítico de arte, Jorge Rivas Rodríguez, la cantante y compositora Sara González Gómez, Frank Padrón, escritor y crítico de artes, Zenaida Romeu, Directora de Orquesta y fundadora de la Camerata Romeu, Ania Ortega, redactora y reportera de prensa del Sistema Informativo de la Televisión Cubana. El Documentalista y Fotógrafo Roberto Chile, los periodistas Pedro Martínez Pírez y Deisy Francis Mexidor, el Poeta y Director de la Revista de Poesía AMNIOS Alpidio Alonso, la cineasta Belkis Vega, el Director Artístico y trovador Enriquito Núñez Rodríguez, la escritora Juana García Abás y la poeta y ensayista Lina de Feria, el diseñador teatral y Premio Nacional de Teatro Eduardo Arrocha, el saxofonista, arreglista, compositor, cantante, y director Angel Bonne, la Guitarrista, Concertista y profesora del Instituto Superior de Arte Rosa Matos, la bailarina Rosario Cárdenas, Coreógrafa, Profesora y Directora de la Compañía Rosario Cárdenas, Sergio Benvenuto Solás, Director del proyecto Cine Pobre Humberto Solás, la actriz y Premio Nacional de Cine Daysi Granados, el Dramaturgo Abelardo Estorino, el Músico saxofonista Cesar López, Director del grupo Habana Ensemble, René de la Cruz Ortiz (Renecito) actor y Presidente de la sección de actores de las Artes Escénicas de la UNEAC, el fotógrafo Liborio Noval, Premio Nacional de Periodismo, Reynaldo González, escritor miembro de la Academia Cubana de la Lengua y Premio Nacional de Literatura, el escritor y crítico Eduardo Heras León, el Crítico y comentarista cinematográfico, investigador e historiador Luciano Castillo Rodríguez, Carlos Díaz Alfonso Director de Teatro El Público, el teatrólogo e investigador Eberto García Abreu, Carmen Castiñeiras, una de las figuras más destacadas de la Danza y el Espectáculo, también el profesor y crítico de danza M Sc Ismael S. Albelo Oti, miembro de la UNEAC y coordinador del Consejo Internacional de la Danza-UNESCO en Cuba, Msc. Reinaldo Echemendía Estrada, Director del Ballet Folklórico de Camagüey, músico, coreógrafo, profesor y folklorista, la Primera Bailarina del Ballet Nacional de Cuba Bárbara García, el narrador y poeta Premio Nacional de Literatura Pablo Armando Fernández.

Una larga lista de importantes artistas de la plástica han dado también sus firmas, entre ellos Flora Fong una de las pintoras contemporáneas más destacadas de Cuba, Alicia Leal, Carlos René Aguilera Tamayo, Juan Moreira, Rigoberto Mena Santana, Antonio D Estefano Gallo, el escritor y pintor José Luis Fariñas, el Arquitecto y pintor José Antonio Choy López, el destacado maestro de la cerámica artística José Fuster, y más de treinta destacados artífices que además han donado sus obras para apoyar al artista. La señora Nidia Mora Otero, madre del honorable crítico de arte, escritor y ensayista Rufo Caballero, recientemente fallecido, quien dedicara a la sobresaliente obra de Agustín Bejarano excelsos y rigurosos análisis, ha puesto también de manifiesto su rotunda credibilidad en la inocencia del artífice.

El apoyo de La Colmenita, primera Compañía de Teatro Infantil y Juvenil de Cuba y sus más de mil niñas y niños de 3 a 15 años junto a sus familiares acentúa la lista de firmas “de las personas que admiramos, somos amigos y seguimos el ejemplo de Bejarano, no solo por el tremendo Artista que es, sino y sobre todo - por el ser humano íntegro y ejemplar que siempre ha sido y será para todos nosotros” en palabras de su director Carlos Alberto Cremata Malberti. Y no falta la firma del poeta y director teatral Juan Ruiz (suegro de Agustín Bejarano) cuyo tremendo apoyo al artista habla por sí solo.

 Desde México ha manifestado “estar de acuerdo con lo expresado a favor de mi amigo y admirado artista Agustín Bejarano por la actriz cubano/española Orisel Gaspar y el coreógrafo Ramiro Guerra” el destacado artista de la plástica cubano/mexicano Segundo Planes. Se suman también los artistas plásticos Luis Miguel Valdes, Fundador y Director de El Taller de Gráfica La Siempre Habana y Ulises González Gutiérrez, Ricardo Silveira, Juan Enrique González Careaga, Mizraim Cárdenas; el recientemente fallecido escritor Eliseo Alberto de Diego, el músico y profesor Manolito Mulet, la teórica del arte Viky James, el cineasta Jorge Pucheux Padrón, el actor Norberto Antonio Echemendia, y el poeta y músico popular Ramón Espino Valdés.

Provenientes de Argentina concurren entre otros firmando el documento Irene Perpiñal, Solidaridad internacional República Argentina, Museo CHE Guevara Argentina, la actriz Audry Gutiérrez Alea (hija del destacado cineasta cubano Tomás Gutiérrez Alea), la escritora y periodista, maestra de periodistas Stella Calloni, el escritor, periodista, profesor, investigador histórico y sindical Santiago Senén González, el músico y artesano Cacho Robin, la médico Marisol Rivera, el artista de la plástica y trovador Ivan Cepeda García y el periodista y escritor Juan Carlos Rivera Quintana. Desde Panamá ha expresado su apoyo solidario el periodista Euclides Fuentes Arroyo, mientras que desde República Dominicana lo hace el artista gráfico, educador, fotógrafo y ceramista, Thimo Pimentel, relevante creador del quehacer artístico dominicano desde los años ´60 y de Costa Rica la académica, investigadora y docente de la Universidad de Costa Rica María del Carmen Mauro Valldeperas.

Desde Italia hace manifiesto su incondicional y total apoyo la actriz y bailarina Virginia Borroto, el periodista free lance, promotor y activista cultural Vando Martinelli y el Periodista Red Ronnie, Director de la Revista Roxi Bar, mientras que desde Brasil lo hace el abogado y pianista clásico Jésus Silva Machado, desde Colombia el artista Plástico Juan Carlos Rivero Cintra, el prestigioso Maestro de la pintura y el grabado Ángel Alfaro Echevarría y el Presidente de la Corporación Colombo Cubana Jairo Alberto Suarez Sánchez. Figuran de Ecuador las firmas de Alfredo Vera Director de Relaciones Internacionales de la Fundación Guayasamín, y del escritor Pepe Regato, desde Rusia la del escritor y periodista Andrés Mir, desde Portugal del galerista y curador José Sacramento y la cooperante internacional Sandra Lopes, desde Chile del actor Alberto Contreras D'Romero, de Francia del artista y arquitecto Juan Luis Morales y de Alemania la de la periodista Omi María Soria, el músico Luis Alexis Socarrás Estrada y Ada Maria de Boer (TuyyoArt) promotora de Artistas Plásticos Cubanos en Alemania.

Firmando las misivas de Estados Unidos aparecen Belma González, bailarina y coreógrafa, Directora de Free Soul Dance Company, Adolfo V. Nodal productor y ejecutivo de Cuba Tours and Travel, el galerista Darrel Couturier, Margaret Gilpin de LCSW, Cuba in Focus, WBAI, Pacifica Radio, la Directora de Cuban Art Space Sandra Levinson, el poeta, escritor y editor de la Revista Literaria Guatiní Ernesto R. del Valle, el poeta y ceramista Lucio Estevez, los artistas de la plástica Jacqueline Maggi, Oscar S Duarte Rey, Gabriel Gutiérrez y Rolando Díaz, y desde Canadá el promotor cultural Michel El Santo (Michel Lavergne).

Una Subasta Solidaria por el pintor cubano Agustín Bejarano se promueve también desde la red en cuya organización colaboran voluntaria y altruistamente desde la Habana el director teatral y poeta Juan Ruiz (padre de la pintora Aziyadé Ruiz y suegro de Agustín Bejarano), el artista plástico Eduardo Guerra, desde Perú Elyann Robledo y yo desde Madrid; donan sus obras para apoyar al artífice renombrados artistas plásticos entre los que se encuentran Oscar Rodríguez Lassería, Nelson Villalobos, Roberto Valentín Hernández Expósito, Hortensia Margarita Guasch Padrón Chencha, Ángel Alfaro, Juan Garcés, Noel Guzmán Boffill Rojas, José Luis Fariñas, Gólgota, Caridad Ramos Mosquera, Annia Alonso, Ernesto González Litvinov, Deborah Nofret Marrero, Max Delgado Corteguera, Elisa Merino C, Eduardo Rosales Ruiz, Nadia María García Porras, Mizraim Cárdenas, Tai Ma Campos, Michel Mirabal Martínez, Luis Garzón Masabó, Julia E. Valdés Borrero, Orlando Silvio Silvera Hernández, Yuri González Litvinov, Martha Castro, Ghislaine Loyré-de Hauteclocque, Nagy Niké, Ulises González y Roberto Martínez.
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Destacados artífices donan sus obras en solidaridad con el pintor cubano Agustín Bejarano.

Escrito por Orisel Gaspar.

Artistas de todas latitudes se unen en un hermoso acto de solidaridad con mi amigo y hermano del arte el grandísimo pintor cubano Agustín Bejarano.

Con inmensa alegría recibo en mi correo los cientos de mensajes que provenientes de disímiles lugares del mundo han sido y siguen siendo enviados en estos días al pintor y a su familia apoyándoles en la difícil y absurda situación que le toca vivir en estos momentos, mensajes que denotan que cada persona que pasa o pasó por la vida del artista quedó encantada no solo de la grandeza de su obra sino también de la grandeza y nobleza de su alma.

Estos mensajes provenientes de amigos, colegas, profesores, periodistas, críticos de arte, galeristas, escritores, músicos, actores, directores de cine, ex compañeros de estudios, coleccionistas, vecinos o conocidos guardan en sí un valor inconmensurable y son el testigo de la calidad humana de Agustín Bejarano, son la respuesta rotunda a quienes le acusan.

Convencida de que la verdad se impone por encima de los actos malintencionados que se esfuerzan en distorsionarla estaba esperando esta noticia, esta congruencia de buenas energías proveniente de los buenos amigos que Agustín ha sembrado por todo el mundo convencidos de la justeza de lo que defienden.

Como muchos ya conocen una SUBASTA SOLIDARIA organizada en un ir y venir espontáneo de correos, iniciativa que de manera personal y movida por un común sentimiento de hermandad tiene como objetivo recaudar dinero para la defensa legal de Agustín Bejarano y los gastos de su esposa Aziyadé Ruiz Vallejo en Miami se organiza desde FACEBOOK y abre su tienda en Ebay.

La subasta incluye, entre otras, obras de Oscar Rodríguez Lassería (Cuba 1950) Maestro de la cerámica artística a nivel internacional, Nelson Villalobos (Cuba 1956) Pintor, escultor, dibujante y serígrafo, uno de los artistas más destacados de la llamada generación de los ochenta o diáspora cubana, Roberto Valentín Hernández Expósito (Cuba 1950) reconocido Maestro del dibujo, Hortensia Margarita Guasch Padrón Chencha (Cuba 1953), Pintora Autodidacta, respetada Artista Independiente desde 1995, Ángel Alfaro (Cuba 1952) prestigioso Maestro de la pintura y el grabado, Juan Garcés (Cuba 1953) uno de los creadores contemporáneos   más importantes en el ámbito del dibujo y la pintura en Iberoamérica y el Mundo, que harán las delicias de los coleccionistas.

La lista de artistas que han donado sus obras continua enriqueciéndose día a día con nuevos nombres cuyo notorio devenir colorea esta cruzada de amor por el prójimo: Ernesto González Litvinov, Deborah Nofret Marrero, Max Delgado Corteguera, Elisa Merino C, Eduardo Rosales Ruiz, Nadia María García Porras, Mizraim Cárdenas, Tai Ma Campos, Michel Mirabal Martínez, Luis Garzón Masabó, Julia E. Valdés Borrero, Orlando Silvio Silvera Hernández, Yuri González Litvinov, Martha Castro, Ghislaine Loyré-de Hauteclocque, Nagy Niké, Ulises González y Roberto Martínez.

En función de esta Subasta Solidaria Pilar Zumel desde la Asociación Cultural Yemayá dona una obra regalo de Aziyadé Ruiz Vallejo expuesta en “El Arsenal”, Arte Cubano Contemporáneo en Madrid, exposición de la que Bejarano y Aziyadé fueron cuerpo y alma a principios de año. La pintora y coleccionista Yasbel Pérez Domínguez también ha donado una obra de su propiedad realizada en 2010 por Agustín Bejarano.

El periodista, escritor, crítico de arte y coleccionista Jorge Rivas Rodríguez se suma a este acto de cariño y confraternidad, cediendo, para la subasta, “una de mis piezas más queridas, no solo porque fue hecha por mi hermano Beja con extraordinario sentimiento y nobleza, sino porque esta pieza es única, no tiene secuencias ni antecedentes  en su discurso plástico y la valoro como una “joyita”. Está ubicada en el lugar más visible y más frecuentado por mí en mi casa.” De otro lado Aziyadé Ruiz Vallejo participa con varias de sus obras en el evento.

El maestro Luis Miguel Valdés añade honras a esta Subasta Solidaria haciendo una excepción con el archivo y la colección del Taller La Siempre Habana para poner a disposición una de las placas de cobre de la serie de aguafuertes “Las Coquetas” que Agustín Bejarano hizo en el Taller en México en 2001, pieza cuyo valor excepcional conoce cualquier coleccionista.

Es La Coqueta XII, de la cual se hizo una edición de 50 ejemplares con tal éxito que ya está agotada. La placa se canceló cuando se terminó de imprimir la edición y estuvo durante 10 años exhibiéndose en las paredes del taller, tanto en Coyoacán como en Cuernavaca. Posteriormente se realizó una impresión como “PRUEBA DE CANCELACIÓN”, que acompañará la placa en la subasta, la misma tiene el sello seco del Taller La Siempre Habana y está firmada por Luis Miguel Valdés como Director del Taller y por el Maestro Impresor Samuel Cadena, que participó en la edición en el año 2001.

Se suman para añadir colores y formas que hacen de esta Subasta un compendio de obras exquisito, Noel Guzmán Boffill Rojas (Cuba 1954), uno de los pintores Naif contemporáneos más importantes en Cuba y en América Latina, José Luis Fariñas (Cuba 1972) reconocido internacionalmente como un auténtico maestro del dibujo, pintor, ilustrador y escritor, Gólgota (Cuba 1970), quien lleva a su pintura, con elegante gusto y gran perfección el mundo de la danza y de la música, Caridad Ramos Mosquera (Cuba 1955), una de las más talentosas escultoras contemporáneas de Cuba y Annia Alonso, reconocida artista de la plástica en Cuba y en muchos países.

El escritor, poeta y periodista cubano, subdirector de la revista Revolución y Cultura, José León Díaz, aporta generosamente una obra de Aziyadé Ruiz Vallejo de su propia colección personal para los fines fraternales de esta la subasta; así mismo el Coleccionista Alberto Valdibia Zaldivar dona un obra de Bejarano que integrara en 2009 la Exposición personal del artista Alpinismo a los 40 en la Galería Galiano de la Habana.

Porque somos muchos los que apreciamos, respetamos y queremos a Agustín Bejarano junto a su esposa, porque este artista monumental es ejemplo e inspiración para todos los que aprecian la libre expresión y los valores familiares y humanos en el mundo entero independientemente de su postura política este posicionamiento a favor de la justicia, esta SUBASTA SOLIDARIA concebida como un acto altruista exclusivamente fraternal para compradores solidarios de todo el mundo continúa sumando donantes.

A día de hoy un total de 60 obras a subastarse se muestran como promoción en la red a través de facebook y del blog: http://subastasolidariaporagustinbejarano.blogspot.com/

Les invito pues a participar de esta SUBASTA SOLIDARIA que se realizará en forma on-line gracias al fraternal y generoso aporte de galardonados artistas de amplio currículo y reluciente trayectoria. Además de convertirse en una oportunidad de colaboración esta SUBASTA SOLIDARIA constituye una forma de invertir en buen arte

Les mantendremos informados al momento en que todos podamos hacer nuestras ofertas.

La cuenta de correo electrónico para sumar apoyos a este empeño es subastadesolidaridad@gmail.com

Muchas gracias. Orisel Gaspar.

Organización de la Subasta Solidaria desde facebook:
http://es-la.facebook.com/people/Agustin-Bejarano/100002352666616


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BEJARANO: UN HOMBRE DE NOBLES IDEAS

Escrito y publicado por Jorge Rivas Rodriguez en su blog Espejo Impaciente

Una incomprensible noticia ha recorrido el mundo en pocas semanas: el encarcelamiento del artífice cubano Agustín Bejarano, uno de los más importantes creadores de la plástica latinoamericana contemporánea, quien ha sido acusado de acción lasciva contra un menor de edad en Miami.
Quienes hemos seguido de cerca el desarrollo de este proceso, no  albergamos dudas de que se trata de una vil manipulación de la familia del infante, quien aprovechando las circunstancias que le propicia una sociedad y un sistema policial impredecibles, han tenido toda una semana para entretejer la más infundiosa historia sobre los reales acontecimientos, para de esta forma establecer un proceso judicial en el que se desprestigia y destruye moralmente  al gran artista, al padre ejemplar, al amigo que durante décadas ha albergado niños —desde bebés hasta adolescentes— de muchos países, hijos de los amigos que visitan la familia y han pernoctado en el amigable hogar de Bejarano y Aziyadé.  
Esas personas, en su mayoría colegas del artista, críticos, especialistas, médicos, curadores, coleccionistas, han podido constatar la actuación de Bejarano aun en los momentos en que unos tragos de más le han conducido al sueño, no más. Por tanto, ni siquiera, bajo los efectos del alcohol, y no digo las drogas porque al Beja nunca sintió afición por ellas —aunque consumirlas en Estados Unidos forma parte de la rutina social—, mi querido hermano hubiese sido capaz de asumir tales hechos. Esa limpia, honesta, amable y cariñosa aptitud de Bejarano ante la vida, la prueban hoy los miles de mensajes que se reciben en su hogar procedentes de todas las latitudes del mundo para extenderle la mano agradecida de quien siempre ha sabido ofrecer la suya, con total desinterés y amor verdadero.
Quienes admiramos a Bejarano, quienes lo amamos desde la altura de la más pura y sincera hermandad, estamos sufriendo mucho con todo este revolico que no solo ha sumido en la desesperación a la noble e igualmente querida Aziyadé —mi pequeña y sin igual niña, como ella me adjudica el título de  segundo padre—, sino también a sus hijos, suegros, amigos y todos cuantos de una forma hemos estado vinculados a esta familia cuyas simientes están fundadas en los sentimientos más puros y nobles de las más humildes familias cubanas. Todo lo que hoy posee Bejarano y su familia —que tampoco es tanto como para asombrarse— ha sido fruto del trabajo creador constante, de la dedicación, desde el amanecer hasta la noche tarde, al acto de pintar o producir arte, pero arte del bueno, arte de mayores quilates, arte reconocido en las plazas más exigentes del mundo, en las ferias más prestigiosas y entre los coleccionistas más renombrados. De hecho, fue él el único creador cubano, entre los asistentes a Arte Américas —evento en el que participaba cuando se produjo este hecho— que logró vender una obra.
No creo necesario dedicar tiempo ni espacio para resaltar la negativa y bochornosa vida de los padres del niño “víctima” de Bejarano, porque ya otros se han encargado de hacerlo; sin embargo, pienso que sí vale la pena que las autoridades norteamericanas y su sistema judicial tengan en cuenta que personas como las que integran esa familia donde vive el niño son capaces de cualquier acción en busca de beneficios personales, de hecho existen en la internet infinidad de ejemplos similares que han vendido sus hijos, sus almas, sus decoros y sus dignidades al mismísimo diablo en busca de unos pocos dólares.
Conozco a Bejarano desde hace más de 25 años, desde cuando era estudiante de arte en Camagüey, tal como conozco a toda su familia, humilde, solidaria y querida. Durante estos días he repasado la vida del Beja, y no hay modo de encajar estas calumnias.  Por tal motivo, he decido compartir con ustedes esa hermosa historia de un niño que se hizo hombre a fuerza de luchar, de estudiar y de enfrentar la vida con optimismo y amor. Al final de esta historia, quizás puedan ustedes igualmente llegar a sus propias conclusiones.

Evocación de la memoria en el cosmos artístico de Bejarano

“En la cima del vértice hay, muchas veces, sólo un hombre.
El gozo de su contemplación es igualable
a su desmedida tristeza interior”.
Kandinsky

Para comprender mejor la evolución artística de Agustín Bejarano, ante todo hay que tener en cuenta la extraordinaria importancia que en su imaginería tiene  —como la tiene en la vida de cualquier hombre—, la conservación de su experiencia anterior, es  decir, la memoria, la cual evoca desde los primeros años de su existencia hasta su pasado más reciente. Ese proceso, que en última instancia contribuye al conocimiento  real del mundo que nos rodea, igualmente promueve “hábitos” que pueden ser permanentes.
Y destaco la palabra “hábitos” porque ciertamente, desde aquellos primeros tiempos de vida, la pintura, el dibujo, la escultura y las artes visuales en general, se convirtieron en un modo especial dentro del proceder habitual del infante, interés evidentemente originado por tendencias instintivas diferentes a las del resto de los muchachos que, a esa edad, sienten determinada vocación por el arte. En tal sentido, y debido a las extraordinarias influencias que sobre él ejerció su medio, no puede afirmarse que el niño Bejarano expresara con total fidelidad su verdadero universo íntimo; es  decir, todo lo que él era, pensaba y hacía desde esa altura; sino que su arte, en sí, constituía entretejido de su propia subjetividad y las aspiraciones, sueños y deseos de producir una obra similar a aquellas que tanto le fascinaban e influían durante sus recurrentes visitas a los talleres de la Empresa de Medios de Propaganda, donde su mundo de fantasías se enriquecía entre retratos y vallas. Allí eran frecuentes las imágenes de héroes y mártires, cuyas remembranzas eran muy usuales durante las conmemoraciones y los numerosos programas o campañas de propaganda de las primeras décadas de la Revolución, en las que se magnificaba la imagen del héroe.
Gracias a esa facilidad innata de Bejarano para dibujar, a su fértil y maravillosa vocación por el arte, y a su interrelación directa con los diseñadores y realizadores de la Empresa de Medios de Propaganda —su primera y determinante escuela—, dominaba ya, antes de arribar a los diez años de edad, muchas de las habilidades técnicas propias de los adultos, amén de su aventajada espontaneidad para hacer del arte un vehículo por el que igualmente transmitía algunas de  sus vivencias personales, aunque no estaban tan mediatizadas por los elementos intelectuales que la propia enseñanza educacional, cultural y artística, posteriormente le proporcionarían.
No puede dejarse de señalar que dentro de aquel universo que rodeaba al niño artista, igualmente influyeron las características propias del proceso revolucionario, en cuya efervescencia mayor nació Agustín Bejarano, en 1964. Fue un tiempo de euforia social ante los nuevos cambios que se originaban en la Isla tras el programa de grandes transformaciones socio-económicas impulsados por la joven revolución cubana, entre ellos algunos que marcarían definitivamente  al incipiente artífice.
Tras el triunfo insurreccional de 1959, el ideario martiano inspiró el inmenso movimiento de reformas iniciado en la Isla como parte de los beneficios populares que trajo la Revolución. La promoción del pensamiento martiano, autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada, no solamente se extendió a las escuelas, sino también a las comunidades y a toda la vida social. Martí, el Héroe Nacional, alcanzó su verdadera magnitud como emblema de la nación cubana en su lucha por la independencia y la libertad.
Muy frecuentes eran las solicitudes de los directivos del CDR de su cuadra, de los profesores y de algunos que otros vecinos y amigos del barrio que trabajaban en diferentes sectores de la economía, quienes pedían al ingenioso muchacho que les hiciera un dibujo con la imagen de Martí o de algún otro prócer de la independencia nacional, con el fin de ilustrar un trabajo de clases, o el mural del aula, de la cuadra o de una fábrica. El chico se hizo popular entre la comunidad por su sorprendente talento para dibujar. Sus hábiles manos podían reproducir con sorprendente facilidad decenas de retratos pequeños y de mediano formato, la gran mayoría de ellos realizados con los únicos recursos técnicos con que podía disponer: el lápiz y algún pedazo de papel o cartulina generalmente reciclados.
Memorable es la foto del álbum familiar donde aparece Bejarano junto al enorme retrato de Beethoven, sorprendente obra realizada por este niño sobre  un pedazo de cartón de Masonite, material recocido y muy consistente que le había resuelto su padrino Saturnino Goitizolo en los talleres de realización de vallas de la Empresa de Medios de Propaganda, donde se desempeñaba este hombre imprescindible en el estímulo y auto-reconocimiento de la extraordinaria vocación del niño para las artes plásticas. Muchas veces, durante las temporadas de vacaciones o de receso escolar, el chico pasaba jornadas completas en aquellos talleres.
En el cuadro de Beethoven llama la atención esa propensión hacia lo difícil, lo experimental, lo riesgoso y aventurado que siempre ha caracterizado el quehacer plástico de Bejarano, quien optó por realizar esta obra sobre la cara corrugada  del cartón, en vez de hacerlo, como la lógica indica a su edad, por la parte pulida y más dócil.
Otros vecinos y amigos que admiraban las sorprendentes cualidades del muchacho para la pintura y el dibujo, frecuentemente le obsequiaban pedazos de papel y cartulina. Un constructor, que vivía enfrente de su casa y llamó siempre la atención del niño por las huellas que el mortero y la arena dejaban en su cuerpo y vestuario tras concluir su jornada de trabajo, de vez en cuando le traía al muchacho pedazos del papel  que servía de envoltura a los sacos de cemento, grandes pliegos que posteriormente Agustín limpiaba de impurezas mediante un fatigoso proceso que también tenía como fin eliminar las rugosidades  con la plancha doméstica. Aquel hombre de semblante endurecido por la cruda faena, también enriqueció la memoria del incipiente maestro, y de alguna manera contribuyó a cultivar su vocación para el arte.
 Transcurría la época en que Bejarano se escondía detrás de una sábana que extendía a modo de paraban o cortina  hasta concluir algunas de sus sorprendentes realizaciones.
Pienso que aquellos sentimientos patrióticos, en los que igualmente influyeron sus padres y hermanos,  fueron determinantes en la proyección artística de Bejarano una vez iniciado su camino hacia el éxito después de graduarse en el ISA, cuando comenzó a dedicar una importante parte de su obra a rememorar al Ápostol, pero desde una visión totalmente crítica con respecto a las tradicionales representaciones de la retratística heroica para acercarnos más al hombre real, tierno, dulce, amoroso y patriota, pero con tantos problemas, desventuras e imperfecciones como cualquier otro humano. De Tierra fértil a Imágenes en el tiempo —una serie que se ha prolongado hasta hoy—, pasando por Metáforas de la salvación y Los ritos del silencio— Bejarano establece  una enjundiosa  proyección de la figura de Martí, a partir de sus propias vivencias, en las que de alguna manera estamos representados todos en una suerte de resumen alegórico del hombre emblemático que trascendió por su pensamiento y por su acción eminentemente humanística.
Quisiera detenerme en esta recurrente alusión a la figura de Martí en un segmento importantísimo de la evolución artística de Bejarano. En tal sentido hay que recordar que la imaginación adquiere un papel fundamental en la la conducta y en el desarrollo humano, convirtiéndose en medio de ampliar la experiencia del hombre que, al ser capaz de imaginar lo que no ha visto, al poder concebir basándose en relatos, documentos, fotos  y descripciones ajenas a lo que no experimentó personal y directamente, no está encerrado en el estrecho círculo de su propia experiencia, sino que puede alejarse mucho de sus límites asimilando, con ayuda de la imaginación, experiencias históricas o sociales ajenas. Sobre esa premisa se erigen los discursos pictóricos de este artista, y no solamente en lo referente a aquellos trabajos recreados en el Héroe Nacional, sino en otros muchos referidos a diversos  asuntos relacionados con la historia, la sociedad, la cultura…
Asimismo, en la consolidación del artífice convergieron también las circunstancias culturales y geográficas de su natal Camagüey, tierra de enormes y fértiles llanuras en las que el jubileo de la zafra azucarera alcanzaba a todos como la principal industria nacional cuya histórica y resonada Campaña por los Diez Millones igualmente marcó la memoria de este muchacho nacido en el seno de una familia humilde, así como los fatídicos pasos de los huracanes por tan sensibles sabanas, el trabajo del campesino en la tierra, tan cercano a la vida de Bejarano, y otras muchas condiciones en las que transcurrió su vida, constituyeron —y constituyen— temas sobre los que el artista vuelve una y otra vez a recrear sus narraciones, como en perenne enfrentamiento al olvido y lírica evocación a la memoria, a la herencia.
En nuestro cerebro sucede algo parecido a lo que pasa en una hoja de papel si la doblamos por la mitad: en el lugar del doblez queda una raya como fruto del cambio realizado; raya que propicia la reiteración posterior de ese mismo cambio. De igual modo, las excitaciones fuertes o frecuentemente repetidas abren en nuestro cerebro senderos semejantes. Y sobre esos senderos ha transitado, hasta nuestros días, toda la obra plástica de Agustín Bejarano, quien recurrentemente evoca el pasado, a sus ancestros, a los cimientos de su propia existencia.
Como ya hemos apuntado, nuestro cerebro constituye el órgano que conserva experiencias vividas y facilita su reiteración, su revalorización a través del nuevo pensamiento, es decir, a través de la obra creadora. Pero dentro de ese cosmos de experiencias de carácter  social acumuladas en la conciencia de Bejarano, hay otras más íntimas, personales, que igualmente conforman la memoria del artista, quien también recibió la influencia de todos los objetos de la vida diaria, sin excluir los más simples y habituales, como el olor y el calor del hogar, el sofrito de la comida aderezada con cilantro y ajo y cocida al vivo fuego del carbón vegetal, por cuyo irrepetible aroma aún siente nostalgia; amén de  los retoques cosméticos de la madre frente a la singularísima “coqueta” camagüeyana, como así se le llamaba por esta zona a las populares cómodas de los juegos de cuarto de caoba o cedro adquiridos a plazo por las pobres familias de la Isla, generalmente consistentes en un mueble con tablero de mesa sobre la cual se colocaban, a modo de extraña exhibición kistch, los perfumes y otros cosméticos, algunos totalmente ya vacíos, además de tres o cuatro cajones que ocupan todo el frente y servían para guardar ropa y otros útiles como los suntuosos rolos —igualmente revividos en la serie Cabezas mágicas, 2002—  fabricados con viejos tubos de plástico donde se envasaba aquel desodorante sólido cuya marca, si mal no recuerdo, Fiesta, era similar a la del resto de casi todos los productos de higiene y belleza cuyo único competidor oficial eran los jabones Nácar, de baño, Batey, de lavar, y el imprescindible talco Brisa cuyo abundante uso se develaba en los pechos y la espaldas de las abuelas.
Indudablemente, una de las series antológicas en la historia del grabado insular, titulada Coquetas, realizada por este artífice a finales de los años 90, mucho tiene que ver con esta remembranza maternal, en un discurso interconectado con la apasionada relación que de por vida lo ha unido a Aziyadé, también otra gran creadora y una mujer con un sólido expresionismo femenino que cautivó al maestro desde los años juveniles, vínculo del que también han surgido muchas de las obras del artista en grabado y pintura con extraordinario sentido sensual y erótico, piezas en tanto devenidas homenaje a la mujer y sus excepcionales dotes de madre, amante, amiga, compañera y esposa….
Las rosas plásticas o de crepé —recurrentes en muchas de las series de Bejarano, unas veces aludidas de forma mínimal, otras explícitamente trabajadas—junto a los clásicos  cuadros  inspirados en auténticos temas kisthc engalanaban las humildes salitas de los hogares cubanos en los barrios, en este caso frecuentados por el niño pintor en su barriada de La Vigía; amén del no menos influyente menú alimentario, que en aquellos años aun conservaba algunas tradiciones, como el matajíbaro y el casabe, dos platos que no hace mucho fueron recordados en el título de una suntuosa exposición liderada por este creador en la capital.
De la acumulación de todas estas experiencias proviene la enorme fuerza de creación artística que hoy disfrutamos en la plástica de este maestro cuya evolución igualmente permite afirmar que los procesos creadores se advierten ya con toda su intensidad desde la más temprana infancia.
Durante una larga conversación con María Esther, la madre de adoración y culto, pude corroborar  la bien fundada sentencia de los estudiosos de la sicología a través de la cual afirman que el cerebro no sólo es un órgano capaz de conservar o reproducir nuestras pasadas experiencias, sino que también es un órgano combinador, creador; capaz de reelaborar y crear con elementos de experiencias pasadas nuevas normas y planteamientos. ¿qué es, si no, toda la creación plástica de Bejarano?
Bejarano no fue un niño prodigio, ni tampoco un fenómeno. Pero sí fue un muchacho cuyos primeros años de vida tuvieron signados por la actividad artística, por el recurrente estímulo de la imaginación pictórica. Creció entre pinceles, carteles y vayas, entre el alucinador olor de aquellos pigmentos serigráficos de producción nacional diluidos en gasolina, entre estopas y los enormes retratos de héroes y mártires.
Imposible, en este texto, hacer un recuento de la fecunda, variopinta y sólida obra hasta ahora realizada por Bejarano; pero sí vale la pena reflexionar un poco en estas cuestiones propiamente relativas a la infancia, las que pueden quedar relegadas o atrapadas ante la magnitud de su grandes aportes a la plástica cubana e ibeoramericana, aspectos sobre los que ciertamente no solemos, por problemas de espacio, aludir de forma consciente y justa.
Se ha dicho que entre las cuestiones más importantes de la psicología infantil y la pedagogía figura la de la capacidad creadora en los niños, la del fomento de esta capacidad y su importancia para el desarrollo general y de la madurez del niño. Desde la temprana infancia encontramos procesos creadores que se aprecian, sobre todo, en los juegos. El niño Bejarano era uno más entre sus similares del barrio, jugaba a la pelota, a las bolas, a los escondidos, a los soldados, a los marineros …  y hasta cabalgaba sobre un trozo de madera  para así imaginar que montaba a caballo…  Pero su entretenimiento predilecto, su juego preferido, estaba esencialmente encaminado a la creación plástica, ejercicio en el que, por supuesto, influían todos aquellos tradicionales motivos lúdicos que en tiempos en que se desconocían la informática y la pobreza no permitía a muchas familias adquirir juguetes tan costosos como los ciclos, los grandes camiones con baterías y los sofisticados instrumentos de música que eran ansiados por muchos infantes. Sin embargo, las añoranzas y quimeras de este muchacho eran los pinceles, las cartulinas, los papeles, los pigmentos…
Cuenta Teté, la madre, que en una ocasión  cuando apenas sobrepasaba los diez años, se encontró a su hijo “fajado”, cincel y martillo en manos, con un trozo de piedra de la que pretendía hacer una escultura. Allí pasó varias horas… y la hizo.
Otras muchas veces lo recuerdo en el Taller de Diseños de la Empresa de Medios de Propaganda, en la Calle Avellaneda enfrente a donde se encontraba la estación de Policía, observando, con sus grandes y claros ojos, el arcaico pero eficiente proceso de impresión serigráfica que allí se realizaba y en cuyo ejercicio se desempeñó su madre durante varios años. En su inclinación por el grabado, seguramente, aquella experiencia tuvo mucho que ver.
No obstante su condición de madre sola al cuidado de varios hijos, trabajadora e inmersa en las múltiples tareas que demandaba la Revolución en aquellos tiempos, María Esther, en medio de esas dificultades, fue una madre que  comprendió la vocación de su hijo y prontamente escuchó a quienes le aconsejaban encausar sus naturales dotes como dibujante y pintor. Tal reacción la motivó a presentarlo en un encuentro de jóvenes pintores realizado en el Parque Agramonte cuando Bejarano aún no había arribado a los diez años de edad, suceso prácticamente olvidado hoy y que definitivamente constituye el primer gran acercamiento del maestro al complejo universo de la confrontación artística, a la consideración crítica y colectiva de sus posibilidades como creador de la plástica. Poco después (1976) ingresó en la Escuela de Arte Luis Casas Romero.
A finales de los años 70 del pasado siglo, el niño Bejarano se acercaba a la madurez biológica, y con ella comenzaba a madurar también su imaginación. Con sus primeros pasos hacia la denominada edad de transición, en el adolescentes se producía, paralelamente el despertar sexual, una circunstancia que, según los sicólogos influye notablemente en el impulso de la imaginación con los primeros embriones de madurez de la fantasía y el desarrollo de la imaginación. Por entonces ya había asimilado un gran caudal de experiencia, para dar paso a los llamados intereses permanentes, en tanto se iban extinguiendo los pocos intereses infantiles que aún quedaban en él. Nuestro artista se introduce en esta etapa con la mayor naturalidad, demuestra, entonces, marcada devoción por las modas, la belleza corporal y  el deporte físico.
Puede ya hablarse de una forma que empieza a ser definitiva en la actividad de su imaginación, en tanto inicia un proceso de ebullición y efervescencia erótico-intelectual, que comenzó con la adolescencia y alcanzó su clímax con la llegada de los 20 años de edad y su ingreso en  la Escuela Nacional de Artes (ENA) en La Habana (1980), precedida de un gran acontecimiento en la vida del artista: su primera muestra personal, en la Galería de Arte Universal Alejo Carpentier, en su natal Camagüey. La culminación de este período puede ubicarse a finales de los años 80, cuando Bejarano terminó la licenciatura en Artes Plásticas en el Instituto Superior de Arte (1989). Entre las obras más representativas de esta etapa de consolidación artística se encuentran las de sus antológicas series tituladas Huracanes y Nidando cerca del jardín de miel.
Vale recordar que la primera forma de relación entre fantasía y realidad consiste en que toda elucubración se compone siempre de elementos tomados de la realidad, es decir extraídos de la experiencia anterior del hombre en la que, por supuesto, se incluyen los inquietos años de la infancia, la adolescencia y la juventud, fuentes esenciales en este proceso. Sería un milagro que la imaginación pudiese crear algo de la nada, o dispusiera de otras fuentes de conocimiento distinta de la experiencia pasada. Lógicamente, la actividad del hombre no se limita a reproducir el pasado, lo cual significaría un retorno frío al ayer, sino que se proyecta hacia el futuro sobre esa memoria acumulada durante años, y que en última instancia modifica su presente. Tal premisa sustenta la producción plástica de Bejarano.
Indudablemente, la solidez de la base creadora de este maestro, a 20 años de concluidos sus estudios académicos, igualmente hay que encontrarla en la clásica sentencia pedagógica que asegura que cuanto más vea, oiga y experimente, cuanto más aprenda y asimile, cuantos más elementos reales disponga en su experiencia el niño, tanto más considerable y productiva será, a igualdad de las restantes circunstancias, la actividad de su imaginación en la adultez.
Para Bejarano hoy, la vida, y en consecuencia el arte, constituyen excepcional  ocasión para meditar. Sus pinturas, grabados y dibujos evocan esa necesidad cada vez más perentoria del hombre actual por reconocer su vida interior, su pasado. Él artista se ha propuesto, en primer término, crear todo un ritual de apertura y autoreconocimiento  humano, transgredir el paisaje íntimo, exento de tecnologías, recreado con aquellas otras cosas que también siempre nos han “pertenecido” desde que aprendimos a pensar: la escalera, el bote, la mesa, los árboles… También, y más próximo al entorno citadino, la arquitectura, el fuerte impacto del cambio de residencia, de Camagüey para la capital.  Todo un universo concebido con rigurosa economía de recursos expresivos.
La fantasía no está contrapuesta a la memoria, sino que se apoya en ella y dispone sus datos en nuevas combinaciones, es decir en productos del intelecto o mejor dicho, en obras de arte. La actividad combinadora del cerebro se basa en que en nuestra conciencia perduran rastros de todas las excitaciones precedentes —tanto individuales como colectivas— huellas que  devienen representaciones artísticas cuando se combinan de formas distintas a las que se encontraban en la realidad, es decir, cuando son procesadas a través de la imaginación creadora del artista.
Lógicamente en esa relación memoria-imaginación-realidad, existe un cuarto eslabón que funciona como fuerte broche en la obra de Bejarano. Me refiero al enlace emocional que motiva todas y cada una de sus grandes series iconográficas, por demás consecutivas o interconectadas entre sí. Los sentimientos y emociones que mueven al artista ante cada nuevo proyecto, poseen gérmenes en el anterior, y así sucesivamente, en tanto todos parten de la génesis, del reencuentro, de la revalorización, de la veneración de la herencia, es decir, de la memoria histórica, tanto familiar, como social y personal. No pocas veces hemos sido testigos, tanto en tertulias sociales, como en reuniones familiares o entre amigos, de campales discusiones de este maestro motivadas por algunas manifestaciones o expresiones proclives al olvido. Abanderado de la preservación y promoción de lo mejor de la cultura nacional e internacional, de hecho fiel coleccionista de músicas, películas y programas de televisión prácticamente desconocidos entre las generaciones actuales, no es extraño observarlo durante el acto de crear en tanto disfruta a plenitud algún disco de la Década prodigiosa, de Barbarito Diez, Orlando Contreras, o La Lupe…
Ese cuidadoso interés por el pasado, alimenta poderosamente la emoción de este artífice, en cuya extensísima producción trascienden igualmente sus sentimientos más profundos. En muchas de sus obras, esa carga de emociones tiende a exhibirse en determinadas imágenes concordantes con ella. De la misma forma como los humanos aprendieron hace mucho tiempo a manifestar mediante expresiones externas su estado anímico interno, las imágenes pictóricas surgidas de la memoria-fantasía-emoción de Bejarano constituyen expresión externa de sus sentimientos más íntimos.
En un texto que escribí a propósito de su memorable exposición Sedimentos, colateral a la última Bienal de La Habana, subrayé que el tiempo deja su huella en todo lo que nos rodea y sostiene. Esa marca  —ineludible, atroz o noble, que forma parte de la historia de  cada hombre, de cada animal, de cada vegetal, de cada rincón del planeta— igualmente la experimentamos en nuestros cuerpos y en nuestra conciencia. Son sedimentos que nos fundan, esencia que sirvió al maestro para concebir esta exhibición, considerada entre las más trascendentales en la prestigiosa cita internacional del arte.
Y quisiera referirme, como colofón de estas palabras, y también a modo de resumen de la influencia ejercida por la memoria en la evolución artística de Bejarano, a esta extraordinaria muestra que ocupó gran parte de una edificación  emblemática en la memoria de la cultura cubana:  el Convento de Santa Clara de Asís, sede actual del Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (CENCREM).   En el claustro y el inmenso jardín interior de esta joya patrimonial de la arquitectura colonial, Agustín Bejarano desplazó sus esculto-pinturas e instalaciones más recientes, muchas de ellas especialmente concebidas para esta exhibición de la X Bienal de La Habana.
En estas piezas el artífice manipula algunos materiales poco comunes en el tradicional quehacer plástico, tales como la resina y la fibra de vidrio, en una suerte de “oxigenación” artística de sus anteriores producciones iconográficos, entre ellas las paradigmáticas Ritos del Silencio e Imágenes en el tiempo, en las que la recurrente metáfora sobre la existencia humana —distinguible en toda su creación precedente—,ocupa un sentido más conceptual. En ese empeño, esos  soportes adquieren especial connotación semántica al imbricarse en expresivos discursos portadores de sentimientos y emociones que igualmente instan al razonamiento del espectador sobre algunos de los problemas más acuciantes de la contemporaneidad en la isla.
En ese bien equilibrado rejuego con el pasado y el presente, con la memoria y la creación plástica, Bejarano recreó con sobriedad y hondura el entorno vivido en la convulsa época de entre milenios; en la cual ubicó como protagonista de sus historias al hombre insular,  es decir, al mismo personaje que en los Ritos del silencio representó la figura de José Martí, para de igual forma encauzarnos hacia la introspección y la revalorización individual y social y el juicio crítico sobre múltiples problemas, entre ellos los relacionados con la segregación, la diáspora, la raza, la religión  y las dificultades propias de la sobrevivencia en esta Isla asediada y constantemente amenazada con la extinción de su noble proyecto social.
Este hombrecillo, minúsculo, sencillo y sensible, al que ya estamos tan habituados que resulta extraño no encontrarlo entre las exhibiciones del pintor, es un ser mutante que muchas ocasiones aparece sin fisonomía —porque es la suma de todos los rostros, incluido el nuestro—, comprimido o inmerso en su agitación, unas veces con los brazos abiertos, otras enajenado y pensativo sobre un taburete o en el borde de un alto muro, o sobre la arista de un machete.
Obra pensaba sobre reales circunstancias existenciales, en concordancia con el mejoramiento humano al que instó Martí. “Cuando pongo un hombre sobre el filo de un cuchillo, estoy dialogando, contraponiendo dos elementos esenciales: la vida y la muerte, o la vida y las desgracias que inevitablemente se ciernen sobre él”, ha dicho Bejarano, quien sustenta las tesis de sus piezas en la premisa de que “la gran belleza de la vida es el hombre y  la luz que lo ilumina; pero igual por detrás asecha un gran fondo de oscuridad, de penurias, de incertidumbres”.
Estas creaciones se insertan dentro de una antroposofía que parte desde el interior del virtuoso pintor, grabador y escultor, para irradiar sentimientos y emociones que embelesan. Sedimentos posee ese profundo interés por la espiritualidad humana, por su conciencia, voluntad que ha motivado al artista a indagar más en lo suprasensible del ser. Según el joven maestro: “La vida del hombre es espíritu, todo lo demás es materia que cambia, se reestructura, se reevalúa, pero el espíritu es una cosa que no sufre variaciones, sino queda, es perpetuo, podemos retroalimentarnos o profundizar en él”.
En algunas de estas piezas es más tangible la presencia del devenir cultural, histórico y social que nos instituye como nación.  Así puede apreciarse, entre otros, en el enigmático  trabajo recreado en la perdida primera industria nacional: la azucarera, en cuyos años de mayor esplendor transcurrió —como ya hemos apuntado— la infancia y primera juventud del artista. Mediante la utilización de tallos de cañas reciclados  Bejarano remite a un nostálgico pasado reciente.
En las grandes, medianas y pequeñas esferas, así como en otros trabajos cuyos soportes están realizados con resinas y fibras de vidrio, los dibujos adquieren un particular expresionismo logrado mediante la luz proyectada desde la parte de atrás, para despertar disímiles sensaciones que van desde la evocación del pensamiento traslúcido hasta las cíclicas etapas en las que nuestras vidas son luminosas o eclipsables.
Alegóricas realizaciones que, en su conjunto, constituyen entretejido  de un imaginario que se vale tanto de la abstracción figurativa como de la solidez del dibujo; en el cual —ha dicho— “se sustenta la construcción de todas las ideas. Puede haber dibujo hasta en una mancha de pintura, porque es el que define esa mancha; pero hay que saber hacerlo con esa intensión”.
Sin embargo, ante todo lo dicho, vale subrayar que es imposible “recuperar” una imagen “estática” del pasado; por tanto, en Sedimentos, más bien hay interés por dar una “forma estética” al tiempo que ya pasó. Con pasión similar a la de los científicos y analistas en el  estudio de la memoria del paso del tiempo,  Bejarano asume este empeño —tal metáforas humanas— desde las posibilidades plásticas que le proporcionan sus conocimientos técnicos. Y lo hace  con la finalidad de comprender y juzgar mejor nuestro presente e intentar ascenderlo —de ahí sus recurrentes escaleras—, como el historiador  que lleva a las fuentes del conocimiento acumulado durante siglos, las preocupaciones de su propia época.
Quizás, y ese es nuestro objetivo esencial, estas palabras sirvan, de alguna manera, para contribuir a un mejor acercamiento a la obra de este maestro que, para dicha de todos, nació, creció e inició su gran producción plástica en esta, nuestra inolvidable y legendaria ciudad de Camagüey. Ojalá, asimismo, sea útil este texto para que el mundo conozca la valía espiritual, artística y humana de quien hoy es víctima de la injuria, la ambición y la envidia.

Muchas gracias. Jorge Rivas Rodríguez .